ESCRIBIR UN GUIÓN


Crear una historia es uno de los procesos creativos más satisfactorios y complejos al que podemos afrontar. Si tienes una buena idea y estás pensando en escribirla, antes de nada debes decidir qué formato es más adecuado para contarla. En este post te vamos a hablar sobre cómo empezar a un escribir guión, un texto pensado para ser interpretado por actores y por todo un equipo de producción audiovisual.

Piensa qué quieres contar

Sí, parece muy evidente pero es más complejo de lo que crees. Cuando comenzamos a imaginar una historia, la mayor parte del tiempo no sabemos qué elementos debe incluir y nos centramos en un primer acto o un final. Debes saber los puntos importantes de tu historia y eso nos lleva al siguiente consejo.

Enumera los puntos de interés

Debes conocer cuáles son los puntos claves de tu historia, lo que en el sector se conoce como pulsos dramáticos. Para ello, anótalos en un papel, aunque estén desordenados, ya habrá tiempo para reorganizarlos más adelante. Esto te permitirá visualizar la historia de una forma más concreta.

Juega con las posibilidades

Ahora sí, cuando tengas esos puntos que, sí o sí, estás seguro deben aparecer antes o después en la película, entonces habrá llegado el momento de apuntarlos en tarjetas. Lo normal es hacerlo así porque con unas chinchetas, un corcho y unas cuantas tarjetitas tienes el kit completo para poder jugar a quitar y poner, cambiar el orden de los acontecimientos, etc. También puedes usar post-its.

La estructura al servicio de la historia

Si has buscado previamente información sobre cómo empezar a escribir tu primer guión, quizás hayas visto por ahí nombres como Mckee o Syd Fields y sus fórmulas mágicas que dicen que si el primer acto termina en el minuto 30 y el segundo en el minuto 100, entonces tu guion será perfecto y gustará a todo el mundo. Pues siento decir que esto no tiene por qué ser así.

La estructura es una herramienta más que debes poner al servicio de la historia que quieres contar. Por ejemplo, si tu historia transcurre en un universo propio y tiene muchas cosas que explicar, probablemente tu acto de introducción deba ser más amplio de lo normal. No existen fórmulas mágicas, pero será la experiencia la que te indique el ritmo de tu obra.

En cualquier caso, los métodos de Mckee o Syd Fields son útiles para empezar a practicar y te pueden ser útiles al principio. Solo ten en cuenta que en un proceso creativo es bueno conocer las reglas para después saltárselas con conocimiento de causa. Nunca dejes que las normas limiten tu creatividad o el desarrollo tu historia.

En los diálogos, menos es más

Cuando empezamos a escribir un guión es normal dejarnos llevar por los diálogos. A todos nos han marcado los estrambóticos personajes de Tarantino con sus frenéticas y naturalistas charlas, sin embargo, cada palabra debe estar ahí por algo. Nunca digas obviedades e intenta huir de las explicaciones verbalizadas. El cine es un medio audiovisual y una imagen vale más que mil palabras.

Cuida el formato del guión

Si vas a presentar una historia a una productora debes saber que la industria tiene sus propias normas y hay un formato de guión concreto; por ejemplo: debe estar escrito en Courier 12 con el interlineado a 1. Cada enunciado de secuencia va marcado en mayúsculas indicando si es interior o exterior, el lugar donde ocurre y el momento del día que es de este modo: EXT. CASA DE LA FAMILIA - DIA

Hay programas como Final Draft o Celtx (este último gratuito) que harán esto por ti, pero también es interesante leer guiones profesionales de vez en cuando.

Ahora que tienes unas nociones básicas sobre cómo escribir un guión, el resto del trabajo te toca a ti. Bucea en tu idea y busca la esencia de tus personajes para hacer que crezcan y avancen, ellos serán la clave del éxito de tu historia.