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  • 15/04/19

Podría decirse que los libros son objetos cotidianos que nos acompañan en todo momento. Pero ¿los conocemos bien? Probablemente no, porque no son objetos tan simples como creemos. Eso sí, son fascinantes y bien merece la pena conocerlos un poco mejor. En este artículo vamos a aprender un poco más sobre estos buenos amigos.

¿CÓMO SE DIVIDE UN LIBRO?

La primera clasificación la podríamos hacer basándonos en la estructura externa del libro y la interna.

Estructura externa

Lo primero que se ve es la cubierta que lleva el libro, habitualmente más rígida, que contiene la portada, la contraportada, etc. Se puede decir que es una de las partes más cruciales del exterior de un libro. A veces se le coloca encima un forro de papel con función protectora, o con la intención de añadir información extra.

Después encontramos la guarda, que son las hojas en blanco que van entre los forros y las primeras hojas del libro. A veces el libro puede contar con solapas, que son prolongaciones de la cubierta que se doblan hacia dentro y que contienen información extra, como sinopsis, biografía del autor, otros títulos de la colección, etc.

Si seguimos dándole la vuelta al libro, nos toparemos con el lomo, que es la parte opuesta a las hojas. Suele servir para poner el título del libro y a menudo el autor. ¡Y qué bonitos quedan en la estantería! La parte opuesta al lomo es el canto.

Estructura interna

La primera parte es la portada: incluye el título de la obra, nombre del autor, y otros datos relevantes opcionalmente. Pero lo más importante es que esta parte es la más decisiva a la hora de que un lector escoja un libro, así que el trabajo creativo que conlleva es muy importante. Tiene que sintetizar el espíritu del libro sin revelar nada e impulsar a cogerlo. En la parte opuesta a la portada encontramos la contraportada, que debe mantener la misma estética y habitualmente incluye una sinopsis sugerente y ciertos anzuelos para atraer aún más la atención del lector.

Luego está la portadilla, que es la primera página escrita de un libro y que suele contener la misma información que la portada. Después, solemos encontrar más páginas que contienen información sobre el libro, aunque de forma opcional, como el año o la editorial, así como la dedicatoria. Y luego, por fin, el epígrafe, que es esa típica frase o cita que encontramos al principio de un libro y que ha inspirado la historia, o sugiere lo que vas a encontrar.

A continuación, empieza el prólogo, simplemente el texto que antecede a los capítulos, y después éstos. Su longitud es muy variable y su número también. En algunas ocasiones, al final encontramos el epílogo.

Finalmente, en las últimas páginas está el colofón, o nota final, que puede contener información muy variada. Por ejemplo, puede indicar dónde se terminó de imprimir. En ocasiones en estas últimas páginas también están los agradecimientos o el índice, dependiendo del libro.

Con toda esta información, no cabe duda de que todas las partes de los libros son de gran valor y nos pueden servir para obtener mucha información además de la historia propiamente dicha. Los lomos y las portadas de un libro son sin duda algo que exhibir en la estantería. ¿Y tú? ¿Ya estás deseando imprimir un libro?