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Los personajes son uno de los elementos más ricos, versátiles e imprescindibles de cualquier artefacto literario: construyen la trama, generan los diálogos y llevan a cabo la acción que se va a contar.

Por eso, para los autores debe ser muy importante la construcción de los distintos tipos de personajes que van a aparecer en sus novelas. Del trabajo previo y durante la escritura que se haga con estos dependerá el éxito o no de la novela, una vez convertida en libro, gracias a nuestros servicios de diseño, maquetación e impresión de ejemplares.

Conocer los distintos tipos de personajes narrativos que se utilizan tradicionalmente en el género de la novela es imprescindible para todo buen autor que se precie.

Repasamos qué tipos de personajes hay y cómo se pueden incluir a lo largo del texto.

Qué tipo de personajes hay en una novela

Hay que tener muy en cuenta que esta lista no puede ser más que una versión reducida de todo el universo de opciones que los escritores tienen ante sí.

El límite en el trabajo de las personalidades que aparecen en tu obra lo pondrá tu imaginación y tu talento. Pero sí podemos hablar de una serie de personajes tipo de la literatura que se suelen adaptar a casi cualquier novela, relato o cuento:

Personaje protagonista

De los tipos de personaje en una novela, el protagonista debe estar sí o sí. Es quien sostiene toda la trama, el que lleva o ha llevado a cabo la acción y tiene unos objetivos, propósitos, deseos o retos que cumplir.

Estos protagonistas son considerados principales, forman parte activa de todo el relato y suelen ser muy complejos y evolucionar a lo largo de las páginas, donde irá presentando sus distintas aristas.

Suelen ser personajes arquetípicos en la literatura clásica: el valiente, el bueno, el arriesgado, el viajero…, rasgos que todavía hoy se pueden encontrar, de manera menos evidente, en las narraciones.

Personaje antagonista

La mayor parte de las novelas que se publican se basan en un conflicto. Para que este exista, el protagonista debe enfrentarse a algo… O, sobre todo, a alguien: este suele ser el antagonista.

No tiene que tratarse de un “malo”, sino de una persona que plantee un reto, un impedimento, un escollo que superar.

El antagonista debe trabajarse con igual delicadeza que el protagonista: es un personaje tipo de la literatura que evoluciona, tiene una gran construcción de antecedentes y motivaciones y debe responder a una serie de características prefijadas a lo largo de los siglos para que el lector lo pueda identificar correctamente.

Tritagonista

Menos conocida desde el punto de vista técnico es la figura del tritagonista. Se trata de aquellos personajes que colaboran directamente con el protagonista y comparte sus motivaciones.

Sería el Sancho Panza del Quijote, el Robin de Batman o el compañero de la policía protagonista en las novelas negras clásicas.

Aunque son personajes menos definidos, también hay que pensar muy bien en su evolución para que resulten creíbles y atractivos para el lector.

Personajes secundarios

Los personajes secundarios son herramientas para el avance de la trama. El autor los utiliza momentáneamente o en un bajo porcentaje del texto y solamente son elementos que aportan información o acción de manera puntual.

Estos son los principales tipos de personajes que deben ser tenidos en cuenta ante la escritura de una novela. Leer a los grandes clásicos de la literatura universal demuestra la importancia que tienen los personajes para que el texto se convierta en un objeto artístico de verdadero interés para los lectores.

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