PORTADA BLANDA DURA


Dicen que nunca hay que juzgar un libro por su portada, pero a la hora de la verdad no podemos ignorar el hecho de que tanto el diseño como los materiales escogidos para esta parte son decisivos para atraer al posible lector y que se interese por el contenido de la obra. La portada de un libro es, por tanto, especialmente importante y no hay que descuidarla..

¿Tapa dura o tabla blanda?

Al elegir material para la portada de un libro lo primero que hay que tener claro es si se utilizará el formato de tapa dura o de tapa blanda.

Libros de tapa blanda

En el caso de los libros de tapa blanda lo más común es usar una cartulina de unos 300 gramos. Este material se llama gráfica y se caracteriza por tener la parte interior estucada y estar impresa por una de sus caras.

Los libros de bolsillo están pensados para que el lector los pueda llevar a cualquier parte, de ahí que sea habitual plastificar las gráficas para protegerlas de las manchas. En función del estilo escogido para la portada del libro, ese plastificado será mate o en brillo.

Libros de tapa dura

Una de las maneras de realizar una tapa dura es utilizando un cartón contracolado de 3mm. En primer lugar se imprime la portada y contraportada, y se lamina en brillo o mate para conseguir un acabado más elegante y resistente. Posteriormente se usa esta impresión para forrar el cartón con adhesivo.

En este tipo de encuadernación influye el volumen de la obra, ya que las páginas internas pueden ir encoladas o cosidas para una mayor sujeción.

No hay que olvidar que la portada de un libro determinará que el lector se sienta más o menos atraído por él e incluso que esté dispuesto a pagar más o menos por la obra, pero también tiene una importancia fundamental en la conservación del libro. Escoger materiales de baja calidad hará que la portada se degrade mucho antes, lo que podría afectar al libro en general.

Cuando se trata de imprimir un libro de forma no profesional lo mejor es decantarse por materiales de gama media. Esto da a la obra una buena estética y a la vez garantiza que la portada y la sobrecubierta se mantendrán en óptimas condiciones durante más tiempo.